INTRODUCCIÓN
El concepto actual de Salud ha incorporado la necesidad
de diagnosticar e intervenir lo más tempranamente
posible con el fin de prevenir cualquier factor
o situación de riesgo que pudiera alterar
el bienestar biopsicosocial del individuo.
Durante la pasada década, la investigación
sobre el desarrollo humano avanzó hacia la
interdisciplinariedad, intentando integrar los cambios
conductuales y los cambios cerebrales subyacentes,
particularmente del neocórtex (1). El panorama
actual reclama elaborar teorías explicativas
del desarrollo humano que permitan integrar la información
sobre el desarrollo estructural (neuroanatómico)
del cerebro con los conocimientos sobre la conducta
cognitiva y sus cambios. Para ello, se centra la
mirada hacia la maduración de las regiones
frontales del cerebro dado su rol esencial en las
funciones cognitivas superiores que regulan la conducta
cognitiva, emocional y social del sujeto. Esta perspectiva
ofrece la oportunidad de renovar la conceptualización
sobre los cursos diferenciales del desarrollo (típico
y atípico) y las estrategias educativas,
pero es preciso establecer un sólido puente
entre los cada vez más numerosos resultados
neuroanatómicos con los referidos al desarrollo
funcional, sus correlatos conductuales y los posibles
desórdenes que en él aparecen.
Para ello, la Neuropsicología actual parte
de unos supuestos básicos: 1) la necesidad
de la investigación interdisciplinar; 2)
el marco renovado del concepto de desarrollo, la
existencia de competencias cognitivas tempranas
en los recién nacidos y su importancia en
el desarrollo cognitivo posterior.
El concepto de “desarrollo” hoy responde a un modelo
integrado en el que la ontogenia se entiende como
una organización jerárquica sucesiva
y ordenadamente emergente con relaciones bidireccionales
entre la complejidad biológica y la organización
psicológica, incluyendo la actividad genética,
neurológica, la experiencia y el entorno.
No hay duda de que la estructura neural influencia
las funciones psicológicas y el aprendizaje
y, éstos, a aquella.
Desde esta perspectiva, el desarrollo cognitivo
es entendido como la transformación continua
y diferencial de [2] estructuras y funciones cognitivas
durante el ciclo vital a partir de unas conductas
preformadas y en interacción con el medio,
el interés reside no sólo en las capacidades
cognitivas contruidas y reconstruidas, sino también
en su control, funcionamiento y manifestaciones
diferenciales.
El desarrollo cognitivo se posibilita funcionalmente
mediante el depliegue de las competencias preformadas,
entre las que destacan la lógica (protológica),
las funciones ejecutivas y la interacción
social. Entre ellas, destacan las funciones ejecutivas
que coordinan la consecución de un objetivo,
la flexibilidad y la regulación cognitiva.
Concretamente, facilitan: 1) la toma de decisiones
(intentionalidad), 2) la selección y mantenimiento
de la información (representación),
y 3) la organización lógica y planificación
de la acción. Sus componentes fundamentales
son: filtrar la información irrelevante (supresión
de interferencia) e inhibir respuestas predominantes
o no adecuadas (inhibición) que enmascaran
o dificultan la competencia del niño.
Cumplen funciones de control, supervisión
o autoregulación que organizan toda la actividad
cognitiva y emocional. Las más estudiadas
son: la inhibición de respuestas dominantes,
la planificación y monitorización,
y el “shifting” o cambio; todas ellas relacionadas
con la flexibilidad cognitiva (3), o la perseveración
e impulsividad (4) si hay fallos en su funcionamiento.
Está demostrado que cambian con la edad,
son cruciales para el rendimiento social y académico,
y tienen expresiones diferenciales, pudiendo explicar
aspectos importantes del desarrollo típico
y atípico.
Los resultados de investigaciones previas han mostrado,
diferencialmente en bebés típicos
y bebés con S. de Down entre 11 meses y 24
meses, la existencia de diferencias significativas
en la organización lógica de la acción
y los mecanismos de representación (5), así
como en el distinto tipo de tutela y sus consecuencias,
destacando la diferencial resistencia a la interferencia
provocada por el adulto
Partiendo de estos resultados, el objetivo es conocer
el funcionamiento ejecutivo temprano en grupos de
bebés con cursos diferenciales de desarrollo
comprendiendo también el de bebés
con factores de riesgo al nacer. Focalizamos la
atención en las funciones ejecutivas de:
inhibición, interferencia, perseveración
y “shifting” y sus consecuencias en la flexibilidad
mental, el mantenimiento de un objetivo y el control
de la acción a temprana edad. Esperamos conocer
si existe en estas edades un gradiente diferencial
de funcionamiento que pudiera explicar diferencialmente
sus competencias.
MÉTODO
1. Participantes
Se estudian 28 bebés, con cursos de desarrollo
diferencial: a) n=10 bebés típicos;
b) n=6 bebés con patología establecida
al nacer (bebés con Síndrome de Down);
c)bebés con factor de riesgo al nacer: n=6
bebés con hipotiroidismo congénito
y n=6 bebés con bajo peso al nacer.
Los bebés típicos se estudiaron a
la edad cronológica de 1;3 años y
2;0 años. El primer registro de los bebés
con Síndrome de Down, y los bebés
con factor de riesgo al nacer, se realizó
tras alcanzar una edad de desarrollo cognitivo equivalente
a 1;3 años, independientemente de su edad
cronológica y, la segunda, nueve meses después.
2. Material
El material de estímulo creado “ad hoc” consiste
en una tarea no verbal que permite la ejecución
de distintos cursos de acción organizada
y favorece el estudio de mecanismos de variación
– selección (activación – inhibición
– shifting).
3.Procedimiento
Se registra audiovisualmente en un lugar conocido
por el niño, su actividad espontánea
con el material de estímulo, a los 1;3 años
y 9 meses después, durante un tiempo medio
de 15 minutos.
Se realiza un doble análisis de datos:
1) Para inferir los procesos intra- e inter-grupales
confiriéndoles sentido psicológico,
se aplica: (a) la Metodología de Observación
Sistemática [6] para capturar fiablemente
la realidad en su continuum, extrayendo y codificando
las unidades de conducta y sus componentes secuenciales;
(b) el análisis micro-genético del
contenido de la realidad: (i) funcional, mostrando
la organización secuencial; (ii) intensivo,
i.e., basado en un amplio número de observaciones;
y (iii) secuencialmente realizado.
2) Cálculo de las proporciones y diferencias
significativas Intra e Intergrupo
Se cuantifican las unidades de conducta relacionadas
con el funcionamiento ejecutivo de los bebés
pertenecientes a cada uno de los grupos estudiados,
procediendo a calcular la significatividad de la
proporcionalidad diferencial .
RESULTADOS
Los resultados obtenidos sugieren la existencia
de diferencias significativas intergrupo en la inhibición
y activación eficientes:
1.- Existen diferencias en el funcionamiento ejecutivo
de cada uno de los grupos estudiados a los 1;3 años
y a los 2;0años, con una tendencia hacia
la mayor eficacia y flexilidad, aunque hay diferencias
entre ellos.
2.-Las mayores diferencias intergrupo afectan a
los bebés con S. de Down en comparación
con los bebés típicos. Los bebés
con factores de riesgo ocuparían un gradiente
entre el funcionamiento ejecutivo de los bebés
típicos y los bebés con Síndrome
de Down, más cercano a los primeros pero
con ciertas diferencias, siendo el funcionamiento
de los bebés hipotiroideos el más
próximo a ellos.
2.- La principal diferencia observada intergrupos
es la eficiencia en los mecanismos de inhibición/activación.
Hay mayor frecuencia de la perseveración
en los bebés con S. de Down -que no desaparece
a los 24 meses-, asociada con una menor combinación
y redefinición eficiente de la inhibición
/ activación (shifting). La perseveración
no está presente entre los bebés típicos;
entre los bebés con riesgo tiene mayor frecuencia
en los bebés con bajo peso a los 1;3 años
pero desaparece a los 2 años; mejora por
tanto, su flexibilidad e inhibición pertinente.
Además, los bebés con S. de Down son
el grupo con menor mantenimiento del objetivo de
la tarea (planificación).
4. Las diferencias encontradas entre los grupos
estudiados pueden permitir extraer pautas de naturaleza
educativa, para colaborar en la armonización
del desarrollo cognitivo temprano. Estos resultados
podrían optimizarse con la obtención
de imágenes cerebrales.
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