| ADHD and Deficient Emotional Self Regulation (TRADUCIDO) |
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TDAH y autorregulación emocional deficiente Stephen V. Faraone, PhD
El TDAH se ha relacionado desde hace tiempo con síntomas de autorregulación emocional deficiente (ARED), pero la investigación de este aspecto del cuadro clínico del trastorno ha sido escasa. Barkley1 propuso que los rasgos de la ARED debían considerarse una característica fundamental del TDAH y no síntomas asociados. Esto sería concordante con conceptualizaciones del TDAH como un trastorno de autorregulación del afecto, así como de atención, motivación y excitación2. Barkley y cols1 publicaron la prevalencia de estos rasgos en adultos con TDAH que acudían a un centro de TDAH. Observaron que ciertas características como la impaciencia, la rapidez en enfadarse, la facilidad de frustración, la reacción emocional excesiva y la facilidad de excitación por actividades próximas estaban presentes en más del 60% de los adultos con TDAH y en menos del 15% de los sujetos de control. Se han descrito resultados similares3, 4. Dado que el TDAH en el adulto se asocia a tasas elevadas de trastornos psiquiátricos comórbidos también asociados a ARED, no está claro si los síntomas de esta última en pacientes con TDAH son manifestaciones de comorbilidad psiquiátrica o del propio TDAH.
El objetivo principal de este estudio era caracterizar mejor la frecuencia y la importancia clínica de la ARED en adultos con TDAH. Con este fin analizamos los datos de un extenso estudio de adultos bien caracterizados con y sin TDAH que vivían en casa. Planteamos la hipótesis de que los síntomas de la ARED están presentes en exceso en los adultos con TDAH y que su presencia se asocia a mayores grados de morbilidad.
Métodos
Los pacientes eran adultos de 18 a 55 años de ambos sexos, evaluados en un estudio diseñado para caracterizar de forma sistemática a los adultos con TDAH. Se reclutaron mediante anuncios en la zona de Greater Boston. También se incluyeron pacientes con TDAH procedentes de remisiones a los consultorios psiquiátricos del Massachusetts General Hospital (MGH). Después de recibir minuciosas explicaciones verbales y escritas de todos los procedimientos del estudio, los pacientes otorgaron su consentimiento informado por escrito según los procedimientos aprobados por el comité ético de investigación clínica del Massachusetts General Hospital.
Los pacientes fueron evaluados mediante la Entrevista Clínica Estructurada para Trastornos del Eje I del DSM IV (SCID – Structured Clinical Interview for DSM IV Axis I Disorders), complementada con módulos del Protocolo Infantil de Trastorno Afectivo y Esquizofrenia para niños en edad escolar - Versión epidemiológica (K-SADS E – Kiddie Schedule for Affective Disorder and Schizophrenia for School-Age Children- Epidemiologic Version) para valorar el TDAH y otros trastornos de la infancia. Consideramos que el trastorno era positivo si se cumplían inequívocamente los criterios diagnósticos del DSM-IV.
Para evaluar la ARED utilizamos 8 elementos de la Escala de Conducta Actual realizada por el propio paciente. El Cuestionario sobre disfrute y satisfacción con la calidad de vida – documento abreviado (Q-LES-QSF – Quality of Life Enjoyment and Satisfaction Questionnaire – Short Form) es un cuestionario breve muy utilizado que evalúa la calidad de vida en varios dominios. La Autoevaluación de la Escala de Adaptación Social (SAS-RS – Social Adjustement Scale – Self report) es una entrevista semiestructurada fiable y válida, muy utilizada en la investigación psiquiátrica para evaluar la adaptación a las funciones sociales adultas y la satisfacción con ellas.
La fiabilidad de coherencia interna de los ocho apartados ARED de la escala CBS de Barkley se evaluó mediante estadística alfa de Cronbach. Las asociaciones entre los síntomas de la ARED y los síntomas del TDAH se evaluaron mediante el coeficiente de correlación de Pearson. Todos los demás análisis se realizaron con el programa Stata 10, utilizando modelos de regresión de Poisson y con la puntuación ARED como la variable dependiente. Todas las pruebas fueron bilaterales y la significación estadística se definió al nivel del 5%
Resultados
El valor alfa de Cronbach para los ocho apartados de la escala fue de 0,90 en toda la muestra del estudio (sujetos con y sin TDAH), lo que señala la elevada coherencia interna para estos elementos. Calculamos las puntuaciones totales de cada sujeto a partir de las respuestas a cada uno de los apartados de la escala. La media de la puntuación de la escala ARED total fue significativamente mayor en los pacientes con TDAH que en las personas sin TDAH (11,5 ± 5,48 frente a 2,68 ± 2,23; z = 23,51, p < 0,001). Los pacientes con TDAH refirieron episodios significativamente más frecuentes de cada elemento ARED que las personas sin TDAH (p < 0,001 para cada elemento). Hubo más personas con TDAH que sin TDAH que describieron que los elementos ARED ocurrieron “a menudo” o “muy a menudo.” La proporción de pacientes con TDAH que calificaron los apartados de la escala ARED en la categoría de “muy a menudo” varió entre el 9,2% (para “discutir con los demás”) y el 31% (para “frustrarse con facilidad”). En cambio, sólo dos pacientes (1,8%) sin TDAH comunicaron un elemento con la calificación de “muy a menudo”; ambos afirmaron sentirse muy a menudo “excitados con facilidad por actividades de su entorno.”
Entre los pacientes con TDAH, la puntuación ARED guardó relación con la intensidad de los síntomas actuales del TDAH con una correlación de 0,70 (p < 0,001). Definimos la puntuación ARED total extrema como la puntuación superior al percentil 95º de las puntuaciones ARED entre los controles. Esta puntuación fue de 9 y se produjo en el 54,9% de los pacientes con TDAH y en el 3,3% de los sujetos sin TDAH.
En la muestra total (sujetos con y sin TDAH), todas las enfermedades concomitantes pasadas (en toda la vida) se asociaron a puntuaciones más altas en la escala de impulsividad emocional total. Cuando incluimos los trastornos concomitantes pasados y el TDAH como factores predictivos de impulsividad emocional en el mismo modelo de regresión, observamos un efecto significativo tanto del TDAH como de todos los trastornos concomitantes en toda la vida, excepto trastorno bipolar, abuso de sustancias y dependencia del alcohol. En la muestra total (con y sin TDAH), todas las enfermedades concomitantes presentes excepto el alcoholismo y la drogodependencia se asociaron a puntuaciones totales de impulsividad emocional más altas. Cuando se incluyeron los trastornos concomitantes actuales y el TDAH como factores predictivos de impulsividad emocional en el mismo modelo de regresión, observamos un efecto significativo tanto del TDAH como de todos los trastornos concomitantes actuales, excepto trastorno bipolar, alcoholismo, abuso de sustancias y drogodependencia. Entre los probandos con TDAH, las personas con mayor número de enfermedades concomitantes actuales tendieron a presentar mayores puntuaciones ARED. La ARED no se asoció a ninguna medida psicométrica de disfunción neuropsicológica.
Entre los probandos con TDAH, un trastorno negativista desafiante (TND) pasado mostró una asociación significativa (p < 0,01) con puntuaciones extremas (> percentil 95º de los sujetos de control) de impulsividad emocional, lo que no ocurrió con el TND actual. El 71,4% de los probandos con TDAH y TND actual y el 69,4% de los probandos con TDAH y TND pasado tuvieron puntuaciones extremas de impulsividad emocional. Sin embargo, porcentajes elevados de probandos con TDAH que no cumplían los criterios de TND tuvieron puntuaciones extremas de impulsividad emocional (53,0% en aquellos sin TND actual y 47,0% en aquellos sin TND pasado).
Entre los pacientes con TDAH, los que presentaban síntomas extremos de ARED tenían informes de peor calidad de vida en los 16 apartados individuales del QLES-Q-SF (véase la Tabla 2), y la puntuación total del QLES-Q-SF. Los adultos con TDAH y ARED extrema también refirieron una adaptación social significativamente peor, como reflejaba una puntuación SAS-SR total y en todos los dominios funcionales SAS significativamente mayor (véase la Tabla 3), salvo en el apartado Parental (p < 0,001 para todas las comparaciones significativas). Los pacientes con TDAH y con ARED extrema tenían más probabilidades de nunca haber estado casados o de estar divorciados que los pacientes con TDAH sin ARED extrema (p < 0,05). Las tasas de matrimonio y divorcio en los pacientes con TDAH eran del 22,5% y del 20,7%, respectivamente, en los casos de ARED extrema, y del 32,6% y el 9,0%, respectivamente, en los casos sin ARED extrema.
Los pacientes con TDAH y ARED extrema tenían mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico (z = 2,15, p < 0,05) y de ser arrestados (z = 2,31, p < 0,05) que los pacientes con TDAH sin ARED. Los pacientes con TDAH y ARED extrema y aquellos sin ARED extrema eran similares en cuanto al historial de multas de tráfico (z = - 0,62, p = 0,54), número de arrestos (z = 1,71, p = 0,09), haber sido condenados (z = - 0,15, p = 0,88), número de condenas (z = 1,49, p = 0,14), haber sido encarcelados (z = - 0,62, p = 0,53), número de veces en prisión (z = 0,58, p = 0,56) y duración del tiempo en prisión (z = - 0,69, p = 0,49).
Conclusión
La ARED, según se define en este estudio, estaba presente en exceso en los pacientes con TDAH en comparación con los controles. De hecho, el 61% de los adultos con TDAH refirieron ARED extrema de mayor intensidad que el 95% de los sujetos de control. La ARED se asoció a TDAH y a muchos de los trastornos psiquiátricos concomitantes que se observan en los pacientes con TDAH, pero la asociación entre el TDAH y la ARED no se explicó totalmente por trastornos comórbidos actuales u ocurridos a lo largo de la vida. Como se observa en la Figura 2, hubo un efecto de dosis-respuesta, de modo que un mayor número de enfermedades concomitantes actuales se asoció a un aumento de la ARED. La ARED también se asoció a una calidad de vida significativamente peor en todos los dominios evaluados por el QLES-Q-SF, a una adaptación social significativamente peor en todos los dominios menos uno del SAS-RS, a un menor número de matrimonios y a un mayor riesgo de accidentes de tráfico y arrestos. Estos resultados indican que la ARED puede representar una importante carga de morbilidad en los pacientes con TDAH, que es parcialmente independiente de los trastornos comórbidos y merecedora de nuevas investigaciones.
Aunque se ha comprobado que los trastornos comórbidos no son totalmente responsables de los síntomas de ARED en los adultos con TDAH, muchos de estos trastornos se asociaron a ARED. De manera análoga, la ARED se correlacionó con problemas anímicos o de ansiedad y con mediciones de deterioro social en los ensayos clínicos en los que se obtuvieron datos sobre la ARED. Estos resultados concuerdan con la idea de que la ARED es una expresión emocional de las dificultades de autorregulación del paciente con TDAH. Sin embargo, se necesitan más trabajos para desentrañar y diferenciar los síntomas y la repercusión funcional de la ARED y los de trastornos concomitantes.
La ARED mostró una asociación significativa con una peor calidad de vida, una peor adaptación social y un número elevado de accidentes de tráfico y arrestos, lo que indica que la ARED puede ser un aspecto importante del cuadro clínico del TDAH que es importante identificar y corregir. Sin embargo, la ARED es además una característica del TND, que también es frecuente en los adultos con TDAH. Debido al solapamiento entre la mitad de los apartados de nuestra definición de ARED y los síntomas de TND del DSM-IV, esperábamos que la escala ARED fuera sensible a casos de TND actual. Aunque observamos que el TND se asoció a ARED extrema entre los adultos con TDAH, los adultos con TDAH que no cumplían los criterios de TND (59% en aquellos sin TND actual, 53% en aquellos sin TND pasado) también presentaban síntomas de ARED extrema. De hecho, en los sujetos que nunca habían tenido un TND, la ARED extrema fue más frecuente en los pacientes con TDAH que en los sujetos de control. Esto indica que la ARED se superpone al TND, pero que la identificación de TND en los adultos con TDAH no es suficiente para identificar una ARED. La ARED guardó una estrecha asociación con una peor calidad de vida, según la evaluación mediante el QLES-Q-SF y el SAS-RS, lo que indica que estos síntomas son un objetivo importante de intervención clínica.
A pesar de estas consideraciones, identificamos una asociación sólida entre la ARED y el TDAH en una muestra amplia de adultos que parece ser parcialmente independiente de la comorbilidad psiquiátrica, y que se correlacionó con un deterioro de la calidad de vida. Nuestro trabajo indica que el diagnóstico diferencial de la alteración de la expresión emocional incluye la ARED asociada a TDAH, que la ARED es un objetivo importante para el tratamiento de los adultos con TDAH y que la relación entre el TDAH y la ARED merece más investigaciones.
Bibliografía
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