| Paradojas de los trastornos del movimiento de base biológica. |
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Emilio Fernández-Alvarez Servei de Neurologia Hospital Sant Joan de Déu Barcelona Resumen.En la consulta neuropediatrica vemos, con relativa frecuencia, niños con trastornos motores encuadrables dentro del grupo de trastornos del movimiento y que, ya en la primera consulta ya tras un largo seguimiento (a veces con abundancia de exploraciones complementarias) los catalogamos con diferentes términos: funcionales, histéricos, neurosis de conversión, entre otros. Los tipos de trastorno del movimiento catalogados como funcionales son temblor y mioclonus. Los datos que mas frecuentemente nos conducen hacia este diagnostico son la incoherencia de los síntomas con enfermedades orgánicas conocidas, las características de presentación y evolución del proceso, su relación con un trastorno emocional, la posibilidad de actuar sobre el mismo por sugestión o por medio de placebo y, condición necesaria, la carencia de una prueba que demuestre la base biológica del trastorno. Dado que, en su gran mayoría, se trata de un diagnostico por exclusión, sin un marcador este diagnostico produce generalmente, en el profesional, inseguridad. Esta se acentúa cuando consideramos que 1) la relación temporal con un claro conflicto funcional falta a menudo a menos aún tras una historia tendenciosa 2) los efectos de sugestión o del placebo son frecuentemente difíciles de valorar y 3) en algunos trastornos del movimiento de base biológica conocida el único examen con resultados positivos es el estudio del DNA. Precisamente, en la clínica de los trastornos del movimiento de base biológica comprobada se dan situaciones paradójicas que, de no conocerse, pueden conducir al error de considerarlos como funcionales. Es bien conocido el hecho que la distonía se dé exclusivamente en ciertos tipos de movimiento (‘paradoxical kinesia’ como ejemplo en la marcha hacia delante y no hacia atrás) o que pueda compensarse con ‘trucos’ (‘sensory tricks’ o ‘geste antagniste’) o que el temblor pueda abolirse con la ingesta de alcohol. Por otra parte las modernas técnicas demuestran que anomalías biológicas no estructurales, están presentes en los llamados trastornos funcionales. Todo ello está abriendo nuevas perspectivas en la interpretación de está aparentemente incoherente fenomenología. ¿Qué hay de funcional en los trastornos de base biológica comprobada y que hay de biológico en los trastornos del movimiento considerados como funcionales? Sobre estas cuestiones discurrirá la charla. |

